miércoles, 1 de enero de 2014

28 DE DICIEMBRE DE 1813: LA PRIMERA RECREACIÓN HISTÓRICA DE LA BATALLA DE BAILEN



El sábado 28 de diciembre se cumplían los doscientos años de la primera recreación histórica de la batalla de Bailén, siendo los protagonistas aquellos mismos vecinos y vecinas, que cinco años antes participaron en la heroica gesta junto a su ejército. Se nos relata en el Diario de Mallorca en su edición del sábado  15 de Enero de 1814 que describe como fue el paso de la Regencia del Reyno por diferentes ciudades, desde San Fernando (Isla de León) hasta Madrid, pasando por Bailén.
El referido día 28, según relata el  Diario de Mallorca, la comitiva entró en Bailén a la una y media de la tarde. A su salida de Andújar les habían acompañado, hasta tomar el coche, el ayuntamiento constitucional, el vicario eclesiástico, todo el clero de la ciudad y una comisión del Ayuntamiento hasta su término. Por el camino la cumplimentaron otras delegaciones de los ayuntamientos de la comarca.

En las  actas capitulares de 1813 que se encuentran en el Archivo Municipal se recogen todos los preparativos que con anterioridad a esta fecha se hicieron en Bailén para recibir como se merecía a la regia comitiva. Así en el cabildo de 20 de noviembre, presidido por el alcalde constitucional don Francisco Ruiz Molina, se nombró a don Juan Plácido Choza y a don Pedro Pastor, regidores del Ayuntamiento para “adecentar la calle Real y el aseo de la población para el paso del soberano congreso y S.A. la Regencia del Reino que sube a la Villa y Corte de Madrid”. Además, se facultó a los también regidores don Alonso Villarejo, Andrés Ruiz y Pedro Soriano Cuesta para hacer un arco que “hermosee el campo de batalla donde fue rendido el general Dupont el 19 de julio de 1808”. También se facultaba al síndico general don Pedro Canuto Soriano y a don Gonzalo Pastor para recibir el trigo y la cebada que vengan de “los pueblos asignados a esta villa” por el señor intendente de la provincia.
 Tres días después, el 23 de noviembre, el alcalde informa que se ha mandado oficio a los ayuntamientos de los 19 pueblos asignados por el señor intendente para que nada faltase al soberano consejo. Las contestaciones dadas por los regidores de dichos pueblos son contrarias a lo dispuesto por el señor jefe político y así se lo hacía saber a la corporación. Oído lo que dijo el alcalde, la corporación acordó informar a la autoridad de la falta de cumplimiento de sus órdenes por parte de estos pueblos, aportando sus contestaciones y solicita que se aprovisione a  Bailén de todo lo necesario. También se aprobó en ese cabildo sacar a la “tercia” cien fanegas de trigo y trescientas de cebada para el socorro de las valientes tropas que entraban al día siguiente en nuestra ciudad.


En el cabildo del 11 de diciembre se hace referencia a una orden del cinco de ese mes del Jefe político de la provincia en la que informaba de que los pueblos de descanso de la comitiva serían Andújar, Bailén y La Carolina y que era menester “que se llevase a ellos las producciones para que nada faltase”. Por parte del señor alcalde don Francisco Ruiz Molina se hizo presente la necesidad de arbitrios para el suministro de lo necesario. La Corporación acordó “que se procediera a repartir con el mismo nombre de empréstito y abono en la contribución directa la cantidad de 75 mil setecientos reales de vellón y que los vecinos compareciesen para hacer el pago en la casa de don José Barreda, a quien se nombraba para la cobranza”.
Posteriormente, en el cabildo de 22 de diciembre se dio lectura a un oficio dirigido al ayuntamiento en el que se informaba que la comitiva llegaría a Bailén el día 28 de diciembre y la corporación por unanimidad acordó: “se practiquen cuantas diligencias sean bastantes para que nada falte para el suministro preciso y necesario”. Se instaba en dicho acuerdo a que las comisiones formadas al respecto ejecutaran sus actuaciones y todo estuviera “a término”, la autoridad suprema quedase complacida y que los “gastos que se ocasionasen sean de los caudales de propios o de cualquier otro fondo y se le presenten al señor intendente suplicándole tenga abono en los citados caudales”.


El Diario de Mallorca nos describe cómo fue la llegada del cortejo. Todo se desarrolló como estaba previsto. Antes de entrar en Bailén se reconoció el campo de batalla, “en el que se rompieron las cadenas con que el tirano de la Europa pretendía ligar a España”. Se construyó un arco formado de ramos que cruzaba la carretera y estaba colocado en  el mismo lugar en que las tropas españolas batieron a las francesas, obligándoles a capitular. Partidas de tiradores “figuraron” la batalla en el sitio donde se dio y en presencia del vecindario, que “en el día de ella se habían señalado con distinguidas muestras de lealtad y patriotismo”. Este mismo pueblo recibió con señales de amor y respeto a la comitiva y les acompañó hasta su alojamiento en la Casa-Palacio de los Ponce de León, en donde se presentó su ayuntamiento, presidido por el Jefe político de la provincia don Vicente Jaúdenes, quien felicitó a S.A. la Regencia del Reino con una “elegante y bien pronunciada arenga”. 


A la mañana siguiente, la comitiva siguió el viaje hasta la Carolina. En el camino desde Bailén ofrecieron su saludo los habitantes de Guarromán con su alcalde a la cabeza y el vicario eclesiástico, quienes se distinguieron, pues tenían abundante provisión de vino que suministraban de balde a todos los de la comitiva sin distinción de personas. También concurrió gran cantidad de gente de Carboneros y de otros lugares colindantes.
De esta manera se desarrollaron los actos que dieron lugar a la primera recreación histórica de la Batalla de Bailén. Pocos meses después, en marzo de 1814, entraba en España el monarca Fernando VII después de cinco años como prisionero de Napoleón junto a sus padres, Carlos IV y María Luisa de Parma, en el castillo de Valençay




lunes, 30 de diciembre de 2013

EL TRATADO DE VALENÇAY: FERNANDO VII RECUPERA EL TRONO DE ESPAÑA


palacio de Valençay
 El 13 de diciembre de 2013 se cumplían 200 años de la firma del tratado de Valençay por parte de Francia y España, con él se establecía la paz y se ponía fin a la Guerra de la Independencia. Además de las condiciones para establecer la paz entre ambos países, Napoleón reconocía a Fernando VII y a sus sucesores como Reyes de España y de las Indias.

A finales de 1813, Napoleón se encontraba en una situación muy difícil. Los ejércitos franceses habían sufrido serios reveses; primero, en Rusia y más tarde en España. Después de la derrota francesa en la Batalla de Leipzig en octubre de ese año, el combate final se intuía cada vez más cerca. Al sur del Imperio, en España, las fuerzas inglesas comandadas por Wellington amenazaban con cruzar las fronteras en colaboración con los españoles y adentrarse en Francia. La idea de Napoleón era zanjar el conflicto español para poder centrarse en preparar mejor la batalla final.
firma del tratado

Por otro lado, Fernando VII aislado, desinformado y sin apenas experiencia de gobierno, se dejó manipular por los responsables de la negociación para recuperar el trono. Primero fue el conde de la Forest, que había sido embajador francés en Madrid, quien se encargó de convencerle de que sus verdaderos enemigos eran los ingleses.  
Fernando VII, al principio, se negó a colaborar con Napoleón argumentando que él no podía negociar tales cosas, pues en primer lugar estaba preso y en segundo lugar, al salir él de España, se había organizado una Regencia que era la que tenía ese tipo de poderes. La Forest replicó que eso no importaba dada la naturaleza divina de la monarquía y que no podía eludir sus compromisos como si fuera un individuo particular. Sin embargo, Fernando respondió al día siguiente que Napoleón debía negociar con la Regencia o que esta regencia mandara a un grupo a hablar con él para informarle de las intenciones que tenían y de la situación del país.
Momento del tratado
 Tras esto, los franceses mandaron ir al Castillo al duque de San Carlos, José Miguel de Carvajal que acudió a Valençay de incógnito con el sobrenombre de Ducos. El duque ya conocía a Fernando de los primeros tiempos que pasó éste en el castillo. El 21 llegó al castillo a hablar con Fernando, con quien estuvo analizando la situación bastante tiempo. Al día siguiente se reunieron en el palacio La Forest y el Duque de San Carlos y entre ambos durante varios días estuvieron redactando un documento que quedó terminado el 24 de noviembre. El documento quedó listo el 8 de diciembre.

Este tratado de Paz y Amistad comenzaba con el cese de las hostilidades, la devolución de las plazas y territorios españoles en manos de los franceses, la liberación de los prisioneros de ambos lados y la restitución de los bienes secuestrados durante la guerra. Además el rey español se comprometía a evacuar de su territorio al ejército británico, a devolver los honores, empleos y bienes a los afrancesados y pasar una pensión a Carlos IV, su padre, y a su esposa de 30 millones de reales al año.
Por otro lado, se restablecía el comercio con el Emperador en los mismos términos que habían regido entre ambos países desde el tratado de Utrech y hasta 1792 que quedó interrumpido por los acontecimientos de la Revolución Francesa. Con este tratado se volvía a colocar a Fernando en el trono, pero se consideraba un pacto muy beneficioso para Francia, pues con él cambia sin ningún tipo de contraprestaciones, la posición diplomática internacional de las cortes y de la Regencia, que hasta ese momento se había apoyado en Inglaterra. El Duque de San Carlos se desplazó a Madrid con la misión de obtener la ratificación del tratado, pero las cortes no lo hicieron. Napoleón dejó que Fernando regresara a España en marzo de 1814.
Alegoría de la llegada de Fernando VII a España

El tratado de Valençay vino a enfrentar dos concepciones del poder. Por un lado la que había en España en ese momento, que negaba validez a cualquier acto de Fernando VII hasta que no jurase la Constitución y fuese reconocido como Rey por las Cortes. Por otro lado, la del monarca que era partidario de ignorar lo acontecido en España durante los años anteriores y volver a la primavera de 1808 cuando, en marzo, fue proclamado rey. Este tratado vino a abrir el camino al golpe absolutista que se consumó en Valencia en mayo de 1814.

Para saber más: La Aventura de la Historia nº182





jueves, 5 de diciembre de 2013

LA BATALLA DE EMPEL, UN MILAGRO DE LA INMACULADA. ¡FELICIDADES INFANTERÍA!

España estará de fiesta el próximo día 8 de diciembre como cada año desde 1644, cuando se nombró a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción patrona y protectora de la nación española.
La Virgen Inmaculada es también patrona de la Infantería española, un patronazgo que tiene su origen en el siglo XVI en la conquista de Flandes, cuando los antiguos Tercios Españoles combatían en dicha tierra.
El llamado milagro de Empel, es bien conocido por los amantes de la Infantería y la Historia Militar española, aunque quizás no cuente con la difusión que han tenido otras leyendas.
Se dice que en el otoño de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco de Bobadilla y del maestre Juan del Águila fueron sitiados en la isla de Bommel y lograron vencer a la muerte gracias a la repentina congelación de un río. El hecho fue atribuido a la Inmaculada Concepción.
Grabado de la Batalla de Empel 1585
por Frans Hogenberg y Georg Bramz
Un golpe de suerte o una intervención divina. Estas eran las únicas formas de que los miembros del Tercio de Bobadilla no fueran masacrados el 8 de diciembre de 1585 mientras defendían el monte de Empel –ubicado en una pequeña isla holandesa–. Harapientos, sin provisiones y asediados por una infinidad de buques, a los soldados españoles no les quedó otra solución que rezar pidiendo un milagro, y eso es lo que obtuvieron. Aquella noche, uno de los ríos limítrofes, el Mosa, se congeló permitiendo a los defensores cargar contra el enemigo y obtener una victoria por la que nadie hubiera dado medio escudo de oro.
Pero en esa funesta jornada el ejército español no solo triunfó en combate, sino que también convirtió a la Inmaculada Concepción en la patrona de su infantería. Y es que, según cuenta la leyenda, un soldado del Tercio encontró enterrada una imagen de la Virgen pintada en madera el día previo a la contienda. La imagen se dispuso en un altar improvisado y los soldados se encomendaron a ella para que les ayudase en la batalla. Bobadilla para arengar a sus soldados en plena adoración se dirigió a ellos y dijo: "¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota, pero la Virgen Inmaculada viene a salvarnos. ¿Queréis que se quemen las banderas, que se inutilice la artillería y que abordemos esta noche las galeras enemigas?" "¡Si queremos!".
 
 
 
Los soldados del Tercio Viejo estaban a merced de la artillería de la flota enemiga, apenas tenían víveres ni ropa seca con la que combatir el frío, estaba claro que en aquella dichosa isla, las fuerzas españolas no aguantarían mucho. No obstante el almirante Holak que conocía bien a los españoles no quería bajas innecesarias por lo que a pesar de la precaria situación de los sitiados, este les ofrecería una honrosa rendición. La respuesta del Maestre de Campo  Bobadilla al cargo de los soldados españoles fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos». Esta insolencia a los ojos de Holak hizo que su orden inmediata fuera abrir un segundo dique e inundar aun más la zona. Los españoles se retiraron al lugar que aun permanecía sobre el mar, una pequeña colina llamada la colina de Empel.
El día 8 seria el día del ataque final pero, en la madrugada del día 7 al 8 un frío inusual acompañado de un viento huracanado, convierte en hielo la superficie del cauce del Mosa de tal forma que se podía caminar sobre él. Los soldados entonces vieron su oportunidad y marcharon sobre el hielo hacia la flota enemiga que no se esperaba un ataque total. Los combates fueron impecables para los españoles.
Los tercios se  apoderaron de numerosas armas, prisioneros, y de todos los barcos no
destruidos. El Milagro de Empel se estaba gestando.
Esa misma madrugada el tercio recompuso su formación y marchó hacia el fuerte donde se encontraba la artillería que tan precaria había hecho la situación de los tercios durante el sitio. El Tercio Viejo lleno de rabia e ira cargó contra el fuerte que fue tomado en muy poco tiempo, los rebeldes holandeses eran incapaces de parar a los cuadros de arcabuceros y piqueros españoles. La desbandada holandesa fue total en cuanto el fuerte cayó en manos españolas, entre los que huían se encontraba el almirante Holak. quien dejó dos frases para la historia:
 
"Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro"

"Cinco mil españoles que eran a la vez cinco mil infantes, y cinco mil caballos ligeros y cinco mil gastadores y cinco mil diablos".
Aquella jornada, entre vítores, aumentó la devoción por la Inmaculada Concepción entre los combatientes españoles, y la Virgen fue tomada desde aquella fecha como patrona de los Tercios y hoy en día es la patrona de la Infantería Española.

 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

martes, 26 de noviembre de 2013

EL PASADO DOMINGO DENTRO DEL CONCIERTO EN HONOR DE SANTA CECILIA, PATRONA DE LA MÚSICA LA ASOCIACIÓN RECIBIÓ DE MANOS DE SU COMPOSITOR LA OBRA “LA BATALLA DE BAILÉN 1808.

Antes de iniciar el acto, los nuevos miembros de la banda portaron la imagen de Santa Cecilia y la depositaron sobre el escenario. La primera parte del concierto fue dirigida por Amadora Mercado Pérez, joven directora, que vivió un momento muy emotivo, pues era la primera vez que dirigía a la banda de música de la que ella es componente. Agradeció a Manuel Cámara y a todos sus compañeros el que hubiese podido hacer realidad su sueño.

 Además, Álvaro Cámara López, percusionista de la asociación, estrenó su nueva composición "La Batalla de Bailén, 1808", un poema sinfónico dedicado al hecho histórico más importante de nuestra localidad y cuya partitura fue entregada a las Asociaciones de Recreación Bailén por la Independencia y Voluntarios de la Batalla de Bailén.

En la segunda parte del concierto, fue Manuel Cámara Padilla quien dirigió a la banda, y se entregaron diferentes premios a los componentes que a lo largo del año habían destacado con su trabajo, dedicación y esfuerzo.

 Los espectadores que llenaban el Salón de Actos disfrutaron de un excelente concierto, el cual finalizó con la interpretación del Himno de Bailén.


 
 
 
 
 
 
            

 
 
 
 
 
 
 

lunes, 25 de noviembre de 2013

LA ASOCIACIÓN PARTICIPA EN EL DESFILE DE LA HISTORIA EN ÚBEDA

El Regto. de la Reyna realizando una descarga
La segunda edición del Certamen Internacional de Novela Histórica 'Ciudad de Úbeda', que comenzó el pasado fin de semana y finalizó el  domingo, vivió el sábado uno de sus momentos más populosos y multitudinarios con 'El Desfile de la Historia'. Una original propuesta que pretendió sacar la cita literaria a la calle a través de la recreación de diferentes ejércitos de corte histórico.
Cientos de ubetenses y visitantes se echaron a la calle para presenciar tan llamativa iniciativa que partió desde la plaza de Andalucía y finalizó en la monumental plaza Vázquez de Molina tras recorrer la calle Real y la calle Juan Montilla.
En el desfile participaron cerca de 200 personas pertenecientes, en su mayoría, a asociaciones de recreación histórica de diferentes puntos de España. Representaron distintos momentos históricos, desde el Imperio Romano (con la conocida legión de la cofradía ubetense de Humildad) hasta la Edad Media (con la Asociación Granma), pasando por las Guerras Napoleónicas (con el Regto de la Reyna de la Asociación Voluntarios de la Batalla de Bailén, personajes de época y miembros de la Asociación Bailén por la Independencia), las Sufragistas (Club Fin de Siglo), la primera y segunda Guerra Mundial (Imperial Service, Battle Honours y la Federación Andaluza de Recreación Histórica) o la etapa de posguerra (años 40), entre otros, todo ello entre edificios renacentistas.
 
Llenaron las calles de la ciudad de historia y música, ya que tambores, gaitas y cornetas se dieron cita en esta primera edición de la actividad. Y para terminar, todos los grupos confluyeron en la plaza Vázquez de Molina, donde cada uno desfiló a su modo, rindiéndose honores y disparando salvas. Tras romper filas se pudieron ver mezclados cascos, corazas casacas, botas, sandalias, túnicas... así como lanzas, arcos y flechas, bayonetas, morteros, espadas, escudos... diferentes formar de entender la guerra y de ver la historia.
 
 
Fuente: Ideal. es
Fotos: Ideal.es y Cándido Lorite