viernes, 1 de julio de 2022

LUGARES CON HISTORIA: EL PUENTE DEL RUMBLAR, EL VENTORRILLO Y LA CRUZ BLANCA

 En la madrugada del martes 19 de Julio, hacia las 3 horas, el general Reding había ordenado toque de diana para emprender la marcha hacia Andújar, pero Dupont unas horas antes, había  iniciado ya el camino opuesto. Ambos ejércitos se iban a encontrar en las afueras de Bailén. En esa madrugada el general Venegas había adelantado el toque de diana a sus jinetes para hacer un reconocimiento previo a la partida de las dos divisiones acampadas el día anterior en los ruedos de las Eras del Pilar y de la Soledad de Bailén. Sobre esta hora se produce el ataque de la vanguardia francesa sobre El Ventorrillo y despliegue en la Cruz Blanca. La vanguardia francesa del mayor Teulet cruzó el río Rumblar por el puente de piedra que lo atravesaba, situado a unos cinco kilómetros al oeste de Bailén. El camino se empinó y nada más llegar a lo alto, a un kilómetro escaso del puente, los franceses tropezaron con una compañía de cazadores de la Guardia Valona que guarnecía los primeros puestos avanzados españoles, situados en un ventorrillo aislado. Comenzó el tiroteo por ambas partes y los españoles fueron desalojados sin problemas. La alarma estaba dada. El mayor Teulet continuó su avance tres kilómetros más hasta llegar a una zona despejaba denominada la Cruz Blanca, donde fue detenido por las unidades españolas de vanguardia del brigadier Venegas. Así dio comienzo la Batalla de Bailén.

Los españoles se dieron cuenta que el enemigo era tan solo una fuerza de vanguardia y deciden desalojarla de su posición de la Cruz Blanca. Para ello atacaron las tropas del ala derecha al mando del brigadier Venegas y las del ala izquierda al mando del brigadier Grimarest. En la oscuridad se produjo un combate muy vivo. Los españoles tomaron dos piezas de artillería francesas. Estos contraatacaron a la bayoneta y las recuperaron. Acto seguido las franceses, sobrepasados en número, retrocedieron hasta el Rumblar y asentaron sus piezas de artillería en la otra orilla. El brigadier Grimarest lanzó el Regimiento de Caballería Farnesio contra el enemigo en retirada; pero el mayor Teulet formó un escuadrón de cazadores alineado en la carretera y con su fuego de fusilería y el de sus cañones mantuvo a raya a los del Farnesio. Seguía sin amanecer y la confusión persistía. Los españoles cesaron en su ataque y retrocedieron a sus posiciones originales, excepto el 1er. Escuadrón del Regimiento de Farnesio que desplegó al este del puente del Rumblar para dominar su carretera de acceso, y el Batallón Provincial de Ciudad Real, 30 jinetes del Regimiento España y la 2ª Compañía de Zapadores, que desplegaron en el Cerrajón dominando con sus fuegos el acceso a la Cruz Blanca.

Sobre las 5 de la madrugada, Dupont oyó los disparos de cañón a unos cinco o seis kilómetros del puente del Rumblar. Enseguida ordenó al jefe de su caballería, general Fresia, que hiciera avanzar sus dos brigadas. La Brigada Dupré, formada por dos regimientos de cazadores con un total útil de unos 500 jinetes, marchaba delante del convoy, por lo que llegó antes a reunirse con las fuerzas del mayor Teulet trayendo consigo sus seis piezas de artillería. Con las primeras luces del día, Dupré cruzó el puente del Rumblar con el 1er. Regimiento de Cazadores de su Brigada y se lanzó sobre el 1er. Escuadrón del Regimiento de Farnesio. Dos escuadrones franceses se lanzaron sobre los españoles, arrollándolos tras un breve combate. Los jinetes franceses, lanzados a la carga, rebasaron el alto de la Cruz Blanca y consiguieron llegar hasta la batería central del dispositivo español, donde acometieron a cuchilladas a sus sirvientes. Allí fueron atacados de flanco por el Batallón de Infantería de Ceuta y el Regimiento de Infantería de la Reina, y sufrieron la carga del 2º Escuadrón del Regimiento de Farnesio. Ante tal ataque, el regimiento francés se retiró con graves pérdidas hasta alcanzar la Cruz Blanca, donde se le unió el 2º Regimiento de Cazadores de la Brigada Dupré. Las fuerzas de esta Brigada habían quedado reducidas a unos 400 jinetes.

Tras el fracaso de la primera carga de caballería, sobre las 5:30 h los franceses esperaron la llegada de nuevas fuerzas al combate. Mientras tanto la artillería francesa había desplegado las cuatro piezas de la vanguardia y las seis de la Brigada Dupré a la izquierda de la Cruz Blanca, en la falda del Zumacar Chico, todas las piezas de a cuatro. Mientras la artillería española compuesta de piezas de a ocho y de a doce, de mayor alcance y potencia, respondía al fuego francés con un duelo artillero que duró una hora mientras llegaban las tropas de la Brigada de Infantería Chabert.  En este duelo los franceses llevaron la peor parte, resultando cinco piezas suyas desmontadas.

Una vez acabado el duelo artillero, ya amanecido, se desarrollará la segunda fase de la batalla, el ataque al Haza Walona y el Cerrajón, la cual desarrollaremos en la siguiente entrada del blog,




viernes, 24 de junio de 2022

LUGARES CON HISTORIA: LA HUERTA DE ARTEAGA. ACTUAL PARQUE DE EDUARDO CARVAJAL (EL VIVERO).

 Si hay un lugar de nuestra ciudad que es emblemático, ese es la Huerta de Arteaga, el actual Vivero, así aparece en la documentación oficial sobre la Batalla de Bailén. El plano más explícito es el dibujado en 1850 por el coronel de ingenieros Pedro Andrés Burriel, titulado Plano topográfico de Bailén y sus alrededores,
que fue realizado por la Comisión de Indagación de 1850 y que se conserva en el Instituto de Historia y Cultura Militar. En este plano la situación de la actual casa y pozo del Parque Eduardo Carvajal se señala y rotula como “Huerta De Arteaga y Molino de Aceite”, a los pies de la carretera de Jaén, un poco más debajo de las eras del Pilar, actual plaza de Yapeyú. Esta antigua huerta fue el “Cuartel General” donde instaló el general Reding su estado mayor tras su entrada en Bailén el día 18 de julio de 1808. 

Según contó el vecino Diego Antonio Soriano, antes de que las divisiones de Reding y Coupigny hicieran su entrada en la villa de Bailén en la mañana del 18 de julio, llegó primero una escuadra de reconocimiento (50 infantes y 10 caballos), al que pertenecía el húsar de Olivenza que al poco de el amanecer entró por la calle de la Iglesia y llegando a la fuente que había en la plaza del Reloj, le dio de beber a su caballo. Al poco de llegar se hallaban en la plaza todos los paisanos que estaban en el pueblo y dos o tres individuos de la Justicia, e informados por donde venían las tropas, corrieron todos a recibirlos. Esta avanzadilla española tuvo que atacar de forma urgente y decidida a una descubierta francesa muy similar en número (60 infantes y 10 caballos), que fue avistada desde el Cerrajón (Camino de Sevilleja) subiendo hacia Bailén desde Zocueca, por el capitán del Barbastro que mandaba la avanzadilla española, regimiento de infantería perteneciente a la vanguardia comandada por Venegas.

Preguntó el capitán español si se podría cogerla por la retaguardia, y en efecto los bailenenses Miguel de Porcuna, Manuel Campos y Miguel Abad actuaron de guías en aquel rápido movimiento para aniquilar totalmente a la descubierta francesa en el  Arroyo de la Dehesa. Los franceses, en efecto, fueron sorprendidos por detrás, no quedando vivos nada más que un sargento y un cabo quienes hechos prisioneros fueron conducidos por Miguel Abad hasta el General Reding que ya había hecho su entrada en Bailén y establecían su campamento principal en el entorno de la Huerta de Arteaga (Vivero), las eras del Pilar y las eras de la Soledad. Encontrados en el Molino de las Huertas antiguas los edecanes, a estos se los entregó y le ordenaron que los condujese al hospital.

Esta acción, hasta ahora poco conocida e ignorada por la Historia, resultó providencial, pues si algunos de aquellos soldados franceses hubiese escapado de vuelta hacia Andújar, Dupont hubiera podido conocer de antemano que Reding había logrado interponerse entre su posición y la de Vedel. Fue, sin duda alguna, un combate menor pero una acción decisiva, pues pudo haber cambiado el curso de la batalla.

En resumen, el Molino de la Huerta de Arteaga (o “Molino de las Huertas antiguas”) fue el lugar utilizado como puesto de mando principal por los generales Reding y Coupigny durante la batalla de Bailén. No olvidemos que, comenzada la batalla, Reding se limitó a resistir y defender el paso de Bailén, en sus dos vertientes (el 19 de julio por la tarde los combates se reanudaron por la carretera de Madrid y el cerro de San Cristóbal).

Además, es bien conocido que el despliegue de la división de Coupigny se apoyó directamente sobre la Huerta de Arteaga. El ala izquierda del ejército español, con los batallones de segunda línea apuntalados sobre el mismo camino de Jaén y el viejo camino de Villanueva o de La Toscana, fue además el punto más frágil de la posición española, terriblemente disputado y valerosamente defendido. Sobre todo cuando uno de los ataques franceses intentó envolver este ala izquierda, bajando por Cañada Isabel para intentar salir al camino de Jaén por el Regajo Grande (actuales cerámicas de José Padilla García, Santa Adela y La Perdiz), interponiéndose en su camino las tropas españoles desde Las Monjas y Retamosa (actual cantera detrás de La Milagrosa y San Juan). Es decir, desde la Huerta de Arteaga y el camino de Jaén se defendió una de las zonas más importantes del campo de batalla. Lo mismo que hicieron el día anterior, Reding y Coupigny debieron dirigir sus tropas y seguir el desarrollo de la batalla desde el Molino de la Huerta de Arteaga, en medio de un impresionante ajetreo donde despacharían a sus edecanes y ayudantes de campo, verdaderos enlaces entre el puesto de mando principal y los puestos tácticos destacados en las primeras líneas defensivas.Doscientos catorce años después es hoy uno de los pocos testigos y testimonios que aún quedan de nuestro pasado.

 Fuente: Imágenes de planos y texto revista Locuber nº 1. Miguel Ángel Perea





miércoles, 18 de mayo de 2022

II RECREACIÓN DE LA ACCIÓN DE VILLANUEVA DE LA REINA. 15 DE JULIO 1808

El último fin de semana de mayo 27 y 28,  se celebrará la II Recreación de la Acción de la Acción de Villanueva, uno de los enfrentamientos entre  tropas francesas del General Dupont y las del Ejército de Andalucía al mando del General Castaños. Fue uno de los prolegómenos de la Batalla de Bailén.

Ocurrió de la siguiente forma: La 2ª división, en cumplimiento de la misión asignada según el Plan de Porcuna, había efectuado la marcha de flanco a continuación de la 1º (Réding), tomando posiciones el día 14 de julio a la altura de Villanueva, para atravesar el río Guadalquivir y efectuar, de forma coordinada, con la 1ª, la acción envolvente sobre las posiciones francesas de Andújar.

El movimiento no había pasado desapercibido por Dupont, que aunque considerando que la acción principal se dará en Andújar, destaca a la 4ª Legión (brigada Chabert de la 1ª división del general Barbou) para que efectúe un reconocimiento armado en la zona y evalúe los efectivos en presencia.

Coupigny se encontraba en los altos de la actual Higuera de Arjona, denominada en aquella época Higuereta (Yguereta en determinados planos), observando los movimientos que realizaba el enemigo en la orilla norte del río, principalmente los correspondientes a la división Vedel, y preparándose para actuar de forma coordinada con Réding, cuando en la madrugada del día 15 recibe la información de que el enemigo se encontraba atravesando el río por Villanueva (4ª Legión).

Los imperiales, apoyados por un corto número de caballos, tenía la misión de efectuar un reconocimiento armado, consistente en conocer la fortaleza del enemigo que se encontraba enfrente, obtenida la información, retrocederían, antes de empeñarse en combate, aunque causando el máximo daño posible.

Coupigny ordena al brigadier Grimarest, que con algunas tropas ligeras de infantería y destacamentos de caballería, obligara a los franceses a rebasar de nuevo el río. Los franceses firmemente asentados en las proximidades de la ermita, reciben a los españoles con una descarga cerrada que les provoca sensibles bajas y les hace retroceder. Desde las alturas comprueba la situación el marqués de Coupigny, que sin pérdida de tiempo forma a los regimientos de caballería Borbón y España, y acompañado de tres piezas de artillería se lanza en apoyo de las maltrechas tropas de Grimarest. La 4ª Legión resiste y prepara al mismo tiempo su repliegue. Las tropas españolas rebasan también el río pisándole los talones, incluso toman algunos prisioneros y parte de los bagajes y equipajes de la columna francesa. Tras la retirada enemiga, Coupigny vuelve a sus posiciones iniciales, acolado a la izquierda de la división de Réding.

 

Desde La Higuereta, el general D. Antoine Mallet (marqués de Coupigny) teniendo noticias de la ocupación de Villanueva por dos batallones de infantería francesa  que  amenazaban  las  líneas  españolas,  se  lanzó  con  su  división  hacia Villanueva. En un primer momento los batallones ligeros españoles fueron rechazados cerca de la ermita de Santa Ana por la infantería francesa. El propio general español inició un segundo ataque apoyado por el Rgto. Caballería de línea Borbón. Esta vez si que consiguieron la retirada francesa que a tenor de los resultados llegó a ser más una desbandada que una retirada. Los franceses cruzaron  el  río  Guadalquivir  como  pudieron  y  algunos  de  ellos  murieron ahogados. Fueron perseguidos por la caballería española que finalmente regresó a su posición inicial en Villanueva. No obstante en estas acciones los franceses sufrieron alrededor de doscientas bajas. Coupigny debía haber continuado hacia Bailén cumpliendo órdenes pero la amenaza de la división de refuerzo “Vedel” circulando  por  aquella  zona  forzó  a  la  cautela  al  general  español.  Todo  esto ocurría el  día 15 de julio.

 

 Evidentemente el reconocimiento armado no tiene éxito, ya que es abortado en sus inicios, aunque informa al general Dupont de la determinación española, así como que tropas considerables amenazan su línea de retirada. Todos estos informes de movimientos de tropas españolas son los que a la larga le obligan a dejar la posición de Andújar, aunque seguía pensando que allí estaba el cuerpo principal español para intentar reunir en una posición más central a todas las tropas de su cuerpo de ejército. El día 17 se puso en marcha la división a Mengíbar, atravesando el Guadalquivir el 18, por el paso de la Barca, uniéndose posteriormente con Réding para llegar a Bailén.

 

 


miércoles, 4 de mayo de 2022

LOS FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO

 

La represión por el levantamiento se salda con el fusilamiento de todos los detenidos y de aquellos que portaran armas. Los fusilamientos de la montaña del Príncipe Pío o Los fusilamientos del tres de mayo, nombre por el que es habitualmente conocido, es un cuadro del pintor español Francisco de Goya . El cuadro, de unos 2,68 x 3,47 metros, se realizó en 1814 y se encuentra en el Museo del Prado, en Madrid. Forma una serie con el cuadro el Dos de Mayo. La leyenda que cuenta que Goya, con 62 años, tras haber seguido de lejos los acontecimientos, se habría acercado más tarde con una linterna al lugar de los fusilamientos y habría tomado notas en su cuaderno no parece ser cierta. Goya todavía no vivía en las cercanías de Príncipe Pío en 1808 y el cuadro se realizó seis años más tarde, así que no fue una reacción espontánea al horror.

Los acontecimientos en la colina de Príncipe Pío están representados con grandes contrastes, que también reflejan la desigualdad de fuerzas en la situación real: a un lado los ocho soldados de infantería, que se ven desde el lado y representan con su fusil, el uniforme y el sombrero un muro; al otro las víctimas, un grupo variado y desesperado que espera indefenso ser fusilados.

Del grupo de los revolucionarios destaca uno con la camisa blanca. La asociación con Cristo en la cruz es intencionada: las manos presentan estigmas. Aquí se asesina a mártires. El tema también es tratado en las gráficas de la serie Desastres de la Guerra.

Las víctimas forman tres grupos: los que están a la espera de ser fusilados y que ven con horror su futuro, los que están siendo fusilados y los muertos. Los grupos se ven de derecha a izquierda, lo que introduce un elemento de transcurso del tiempo en la composición.

 

En el cuadro, Goya no olvida a la iglesia. En la primera fila de las víctimas, arrodillado, aparece un fraile tonsurado. La religión tuvo un importante papel en la contienda, llamando a la resistencia desde los altares y proveyendo a los resistentes de curas dispuestos a empuñar las armas. La iglesia se opuso ferozmente a Napoleón, no tanto en defensa de la libertad sino porque éste había cerrado dos tercios de los conventos y había suprimido la inquisición.

 El grupo de madrileños es totalmente heterogéneo, hombres toscos, vulgares, harapientos, un fraile..., probablemente algunos de ellos ni siquiera habrían participando en el levantamiento, eran simples espectadores, o pasaban por allí y ahora se encuentran enfrentados a un pelotón de ejecución. Lo que plasma Goya es la reacción individualizada ante la muerte inmediata; 

el cadáver de primer término, de bruces en un charco de sangre, deja claro su destino. El fraile, arrodillado, aprieta las manos en actitud suplicante; justo encima de éste, un rostro con los ojos totalmente abiertos mira hacia arriba; detrás, otro con los puños cerrados se tapa las orejas, como si no quisiese oír la descarga; otro, al fondo, se tapa la cara no queriendo ver a los verdugos. La víctima central, destacado por su camisa blanca, levanta los brazos con una actitud desafiante ofreciendo el pecho a los soldados, pero su valentía ya no sirve para nada, está ya muerto y lo sabe; sus rodillas se riegan con la sangre de los que anteriormente han sido fusilados y sus cuerpos yacen en desorden.

Es un cuadro que rompe con el neoclasicismo de la época. Nos muestra la Historia como una carnicería, la naturaleza como el marco en el que se produce el horror, la ciudad duerme ajena a la matanza, no hay lugar para la belleza, para el academicismo. No es propiamente una obra que perpetúe la insurrección nacional contra los franceses. Es más el retrato del antihéroe, no del guerrero sino de las victimas de la guerra, es un testimonio antibelicista, por eso ha pasado a la Historia del Arte como algo más que un cuadro de Historia.