domingo, 16 de junio de 2024

NUESTRA ASOCIACIÓN JUNTO CON LA ASOCIACIÓN BAILÉN POR LA INDEPENDENCIA PARTICIPAN EN LA FIESTA DE LA RESISTENCIA DE LA IRUELA.

 Del 14 al 16 de junio La Iruela viaja en el tiempo para recrear su pasado con la Fiesta de La Resistencia. La localidad serrana se trasformará para recrear al periodo histórico comprendido entre 1808 y 1814, con conferencias, proyecciones, teatralizaciones así como la caracterización de sus habitantes y su casco histórico. La Fiesta de la Resistencia nos trasladará a la época en la que mujeres y niños protagonizaron una valerosa defensa ante el asedio napoleónico.

Nuestra Asociación junto con los recreadores de la Asociación Bailén por la Independencia participaron el viernes 14 en los actos programados realizando un desfile y otras actividades junto con los vecinos.















 




domingo, 5 de mayo de 2024

MIEMBROS DE NUESTRA ASOCIACIÓN PARTICIPAN EN LOS ACTOS DEL 2 DE MAYO ORGANIZADOS EN MADRID POR LA ASOCIACIÓN VOLUNTARIOS DE MADRID









 

JUAN SUÁREZ, EL ARTESANO QUE ESCAPÓ DE LOS FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO EN LA MONTAÑA DE PRÍNCIPE PÍO

 En el centro del grupo retratado por Goya en su obra El 3 de Mayo de 1808 aparece un sacerdote tonsurado. Se llamaba Francisco Gallego Dávila, natural de Valdemoro y sacristán del Convento de la Encarnación. Al contrario que el resto del grupo, elegidos por sorteo entre los detenidos en los disturbios, el religioso fue escogido a dedo por el propio mariscal Joaquín Murat. En las órdenes emitidas por el duque de Berg se especificaba que se tenía que fusilar a todo aquel sorprendido con armas en las manos. El suceso ocurre en el cerro de Príncipe Pío. Los hechos se ubican en el cuartel de Prado Nuevo, donde habían estado recluidos los presos, y el convento de Santa María de Aragón. Ambos edificios fueron demolidos a mediados del siglo XIX.

En las órdenes emitidas por el duque de Berg se especificaba que se tenía que fusilar a todo aquel sorprendido con armas en las manos. "Quien a hierro mata a hierro muere", se dice que comentó Murat al conocer que habían capturado al presbítero con un trabuco con el que estuvo toda la jornada disparando a las tropas francesas. Entre los desgraciados que compartieron su destino había un grupo de albañiles que trabaja en la Iglesia de Santiago. Desde su andamio habían arrojado tejas, ladrillos y cascotes contra un contingente polaco. La lista incluye también comerciantes, un jubilado, un cerrajero, un escribano real... En total, 44 desgraciados de los que fueron ejecutados 43. Juan Suárez logró escabullirse y su relato llegó hasta Goya.

Juan Suárez, artesano, casado con tres hijos y al cuidado de una madre anciana, no se lo pensó y se unió a los disturbios. La ciudad de 180.000 habitantes se convirtió en un hormiguero pateado por la gigantesca bota francesa. Nunca se sabrá cuantas personas murieron aquel día. La guarnición española de Madrid no intervino, con la excepción del desaparecido Parque de Artillería de Monteleón, actual plaza del Dos de Mayo. Dirigido en aquel momento por los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde, repartió armas y escupió fuego contra los franceses. Allí se dirigió Juan Suárez.

Superados en número por el ejército francés, Daoiz murió cosido a bayonetazos al pie de unos cañones que llevaban varias horas disparando a bocajarro. Velarde cayó herido por un disparo a quemarropa de un soldado polaco. La resistencia se ahogó bajo el peso de los uniformes galos. Juan Suárez intentó escapar pero fue apaleado y capturado.

"Tras tomar el control de las calles de Madrid, el ejército francés ordenó la inmediata ejecución de los patriotas detenidos tras su alzamiento en distintos puntos de la ciudad. El mismo día 2 los fusilamientos tuvieron lugar en el paseo del Prado —además de en la Puerta de Alcalá, en Cibeles o en Recoletos— y en la madrugada del día 3, en la montaña del Príncipe Pío y en el Parque del Retiro", apunta la biografía de Juan Suárez en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.

A Suárez le tocó morir fusilado por el sorteo junto al cura Francisco Gallego Dávila. Sin embargo, consiguió esquivar su destino. En Archivo de la Villa de Madrid se explica: "A las cuatro de la mañana salió atado para la Montaña del Príncipe Pío, donde al tiempo de arrodillarse con los demás para recibir la descarga, pudo desatarse, y cuando hicieron estafigurándose muerto antes de disparar, se echó a rodar por aquella cuesta hasta la hondonada […] Fue perseguido por trece o catorce hombres hasta encontrar refugio en la Ermita de Nuestra Señora del Puerto (sic)". Los cuerpos de los 43 ejecutados permanecieron insepultos por orden expresa de Murat, para que el pueblo escarmentase. El calor de mayo comenzó a pudrir los cadáveres repletos de moscas y, ante el riesgo de epidemia, se decidió enterrarlos en una fosa común en el cercano Cementerio de la Florida, donde aún reposan.

Goya, gran testigo de los desastres de la Guerra de la Independencia (1808-1814), no pudo ver con sus propios ojos aquella masacre. Los alborotos se aplacaron con gran espanto y las tropas francesas decretaron un férreo toque de queda. Terminada la contienda y esperando el regreso de Fernando VII, la Tesorería Real le encargó dos pinturas al aragonés para recordar la lucha contra el francés. Los temas elegidos fueron las escenas vividas por la capital los días 2 y 3 de mayo de 1808, ambas conservadas en el Museo del Prado. 

 

El pintor aragonés acostumbraba a informarse bien sobre sus obras y es muy probable, según recoge el Museo del Prado y la Real Academia de la Historia, que en algún momento se interesase por el "resucitado" de Príncipe Pío. De todos los lugares donde se fusilaron a los presos eligió aquel cerro, donde pudo escuchar relatos en primera persona. De la vida de Juan Suárez sólo se conoce este episodio: era una persona común y corriente como la de los hombres y mujeres que aquellos días hicieron historia.


FUENTE: EL ESPAÑOL. RAFAEL BALBÁS


martes, 30 de abril de 2024

RECREACIÓN HISTÓRICA DEL 2 DE MAYO EN MADRID

Durante los primeros días del mes de mayo (del 1 al 5) la Asociación Histórico-cultural Voluntarios de Madrid 1808-1814, organiza  la RECREACIÓN HISTÓRICA DEL 2 DE MAYO. 
A este evento han sido invitados cientos de recreadores de toda península y de otros países europeos para recordar el levantamiento popular del dos de mayo de 1808 en la capital de España.

Programa Jueves 2 de mayo

 17:30 h

Desfile cívico militar por el Madrid del 2 de Mayo

La columna de recreadores desfilará por los escenarios del auténtico Madrid del 2 de Mayo. El desfile recorrerá la calle Montera hasta llegar a la Puerta del Sol, donde realizará un breve homenaje ante la placa que recuerda a las víctimas del levantamiento. Tras esto, continuará su recorrido hasta la Plaza Mayor, para seguir por la calle Mayor y finalizar en la Plaza de Oriente, donde tendrá lugar la gran recreación histórica.

19:00 - 20:00 h

Recreación histórica de la Defensa del Parque de Artillería de Monteleón

Los capitanes Daoiz y Velarde, el teniente Ruiz, las heroínas Clara del Rey y Manuela Malasaña vuelven a la vida en esta recreación de la heroica defensa del Parque de Artillería de Monteleón, el único lugar de toda la sublevación donde miembros del ejército español, apoyados por el pueblo madrileño plantaron cara al poderoso ejército francés.
20:00 -21:00 h: 

Recreación histórica del 2 de Mayo: los Sucesos de la Plaza de Oriente

La mañana del 2 de mayo de 1808, una multitud de madrileños acude al Palacio Real alentada por el rumor de que los franceses pretenden llevarse al infante Francisco de Paula. Al grito de “¡Traición! ¡Que se los llevan”! cientos de personas, espontáneamente, se enfrentan a los soldados imperiales. Pronto, los cañones y fusiles vacían la Plaza de Oriente, mientras la multitud huye por toda la ciudad al grito de “¡Muerte al francés! ¡Muerte a Napoleón!”. Cientos de recreadores revivirán esta jornada histórica a las puertas del Palacio Real de Madrid.

19:00 – 20:00 Segunda parte de la Recreación Histórica del 2 de Mayo:

La defensa de Monteleón en la Puerta del Sol Los capitanes Daoiz y Velarde, el teniente Ruiz, las heroínas Clara del Rey y Manuela Malasaña, y un largo etcétera de personajes inolvidables para la Historia de España y de Madrid vuelven a la vida en la representación de la heroica defensa del Parque de Artillería de Monteleón, el único lugar de toda la sublevación donde miembros del ejército español,apoyados por el pueblo madrileño, plantaron cara, hasta el final, al mejor ejército del mundo.

Los supervivientes de la masacre de la Plaza de Oriente huyen por la calle Arenal hasta la Puerta del Sol, donde (en esta ocasión especial) se ubica el Parque de Artillería de Monteleón.

Los madrileños pretenden conseguir armas para luchar contra los invasores, pero el ejército es reacio a entregarlas, ya que las órdenes del Ministerio de Guerra son claras: la no intervención. ¿Lucharán los soldados españoles? ¿Expulsarán al invasor?

 20:00 Finalización de la Recreación Histórica del 2 de Mayo.

GRAN BAILE DE ÉPOCA



IMÁGENES DE ANTERIORES RECREACIONES DEL HECHO HISTÓRICO















NO TE LA PUEDES PERDER. 

VEN A MADRID A DISFRUTAR DE UNA EXCELENTE LECCIÓN DE HISTORIA


domingo, 14 de abril de 2024

ALONSO PITA DA VEIGA CAPTURÓ AL REY DE FRANCIA FRANCISCO I EN LA BATALLA DE PAVÍA Y SE CONVIRTIÓ LA CRUZ DE BORGOÑA EN LA BANDERA DE ESPAÑA

 El 31 de marzo de 1808 una espada era sacada de su lugar de reposo en la Armería del Palacio Real de Madrid. Su portador la situó sobre una bandeja de plata y la cubrió con un paño de seda rojo con flecos de oro. Acompañada por una amplia escolta armada, fue trasladada al alojamiento donde se encontraba Joaquín Murat, gran duque de Berg, mariscal de Francia y futuro rey de Nápoles, un noble y militar francés al servicio de su cuñado, Napoleón Bonaparte, quien había pedido al rey de España, Fernando VII, la entrega de esta legendaria arma. Se trataba de una espada ceremonial rematada en oro y esmalte que había permanecido en la colección real española durante 283 años y que era parte del botín de guerra de una de las batallas más épicas del imperio español, la batalla de Pavía. En ella, un gallego había capturado al mismísimo rey de Francia, Francisco I, motivo por el cual tenía un significado tan especial para Napoleón Bonaparte. Hoy os contamos la historia de aquel caballero gallego, que hace 500 años, capturó al rey de Francia para el emperador Carlos I: Alonso Pita da Veiga.

Alonso era hijo del escudero y regidor ferrolano Pedro de Morado Pita y de María Fernández da Veiga, heredera del señorío de Vilacornelle, y nació en el año 1480. Se crio en Ferrol durante sus primeros años y, siguiendo la tradición de armas de su familia de caballeros y escuderos, continuó su formación como caballero en la casa de los Andrade, señores de Pontedeume y Ferrol.

Bajo su estandarte, Alonso fue nombrado capitán del Escuadrón de Caballería y lugarteniente del conde Fernando de Andrade, y fue destinado al Tercio que participó en las campañas militares en la península itálica que Castilla había iniciado contra Francia en 1513, y que se desarrollarían hasta el año 1525. En tierras italianas participó en diversas batallas como la de Vicenczio, en 1513, la de Bicoca, en 1522, y la de Gattinara, en 1524, durante las cuales, gracias a su comportamiento, llamó la atención del emperador, que lo nombra en varios de sus escritos como hombre de buen ánimo y gran esfuerzo.

En aquella época, Francia estaba rodeada por las posesiones de la Casa de los Habsburgo y, además, la obtención del título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico por parte de Carlos I en 1520, puso a la monarquía francesa contra las cuerdas. Así que Francisco I de Francia, que también había optado a ese títulovio la posibilidad de una compensación anexándose el ducado de Milán, algo a lo que no estaba dispuesto el emperador español. Tras la derrota francesa en Bicoca y unos cuantos reveses más, el rey francés decidió, a finales de 1524, ponerse al frente de su ejército y cruzar los Alpes para poner sitio a la ciudad de Pavía tras hacerse con Milán y otras plazas fuertes. El ejército francés estaba compuesto por más de 30.000 hombres, mientras la defensa de Pavía, a cargo de los españoles, dependía de poco más de 6.000.

De inmediato se iniciaron los ataques para hacerse con la ciudad. Aunque los asaltos fracasaron, los espías habían informado a Francisco I de que la guarnición imperial estaba descontenta por la falta de pagas y que era posible que se produjera una sublevación de las tropas. Francisco I no tenía prisa, esperaba que de un momento a otro el ejército imperial se descompusiera por la falta de dinero o que los estados italianos se alzaran en favor de Francia, momento que aprovecharía para destruir a las tropas de Carlos cuando huyeran de Pavía. Pero a mediados de enero de 1525 llegaron los refuerzos imperiales provocando, no solo que se igualasen las fuerzas, sino que las tropas sitiadas sin pagas, sin comida y casi sin agua, comprendieran que los recursos se encontraban en el campamento francés, que decidieron tomar como fuera.

Durante las escaramuzas previas, un caballero gallego ya había realizado una gesta histórica al recuperar de manos francesas el estandarte del Serenísimo Infante don Fernando, hermano del emperador, que llevaba bordado la insignia del Ducado de Borgoña, la Cruz de Borgoña, un hecho crucial, ya que para los españoles simbolizó la victoria contra Francia, provocando que se acabara convirtiendo en la bandera del imperio español. Aquel gallego era Alonso Pita da Veiga.

Tras el ataque al campamento francés, varios caballeros galos huyeron, pero uno de ellos, vestido con su armadura de combate, fue capturado por tres aguerridos españoles cuyo origen daría para un buen chiste: un gallego (Alonso), un vasco y un andaluz. Entre los tres obligaron a desmontar a aquel caballero, que quedó atrapado bajo su montura y que fue salvado por el gallego de ser aplastado, como así cuentan las propias crónicas del rey.

Le arrebataron sus armas, una insignia de San Miguel que llevaba al cuello y un crucifijo de la Veracruz que había pertenecido nada más y nada menos que a Carlomagno. Cuando le pidieron que se identificase, gritó: “No me matéis, soy el rey de Francia”. Tras apresar al rey y hacerse con el estandarte real, la derrota del ejército francés se precipitó, provocando el final del asedio y de la campaña en la península itálica.

Cuando Carlos I fue informado, ordenó que Francisco fuese trasladado en barco a Barcelona, desde donde se le envió a Madrid, ciudad en la que estuvo más de un año como prisionero del emperador. Finalmente fue liberado tras la firma de unas capitulaciones en las que reconocía la soberanía española sobre el ducado de Milán y se comprometía a no atacarlo en el futuro, algo que nunca cumplió, ya que cuatro años después lo atacó de nuevo.

Alonso Pita da Veiga fue recompensado por el emperador, que expidió en Barcelona una Real Cédula de fecha 24 de julio de 1529 concediéndole una pensión mensual de 30.000 maravedíes, su reconocimiento como señor de Vilacornelle y el privilegio de usar a perpetuidad, tanto él como sus descendientes, un nuevo escudo de armas con la flor de Lis, emblema de la corte francesa.

Tras regresar a Galicia, Alonso contrajo matrimonio, inaugurando una saga de medio milenio ininterrumpido de militares destacados en la defensa de España, tanto en el ejército como en la Armada. Fallecería en Pontedeume el 17 de diciembre de 1558, siendo enterrado con todos los honores en la iglesia del convento de San Francisco de Ferrol, lugar de descanso de sus antepasados.

Francia nunca olvidó que tres guerreros españoles habían capturado a su rey, una noticia que conmocionó a toda Europa, pero sí negaron durante siglos que esta captura había ocurrido, hasta que Napoleón Bonaparte pidió que se devolviera a Francia aquella espada perdida 283 años antes. Se cree que la espada que se entregó a Francia no era la espada que portaba el rey durante su huida, sino que se trataba de una espada ceremonial que estaba en su campamento. La espada de batalla del rey fue entregada al emperador Carlos I el mismo año de la batalla y continúa desde entonces en la Colección Real, aunque no está expuesta…

FUENTE: IVÁN FERNÁNDEZ AMIL eL eSPAÑOL