Con
esta entrada pretendo rescatar para la memoria histórica de todos los
interesados los datos más relevantes del General Gobert que fue herido cerca de
Bailén, en el Cerro de la Harina, en el curso de la acción de Mengíbar y que
murió el 16 de julio en Guarromán y fue enterrado al día siguiente en la Parroquia de la Inmaculada.
LA ACCIÓN DE MENGÍBAR
El ataque se acordó
para el 16 de julio de madrugada. Reding inicia el día 16 su marcha hacia Bailén pisándole los talones a
los franceses de Ligier-Belier que se retiraban esperando la ayuda de la brigada Gobert proveniente de Bailén. En ese
día se produjeron diversos combates en el
camino desde Mengibar a Bailén. Los franceses ejecutaron una escalonada y
ordenada retirada que obligó a la división Reding , que ya había cruzado el Guadalquivir, a librar sucesivos
combates desde posiciones poco aventajadas.En torno a las 10:45 horas de la mañana salió de
Bailén una columna de coraceros al mando del General Gobert, que contraatacó a
los Batallones de Barbastro y Reina, pero su carga fue devastadora y tuvieron
que volver. Este episodio sirvió para acabar con la leyenda de la
invulnerabilidad de los coraceros, ya que el mismo Reding demostró en el patio
de Casa Palacio que sus corazas se podían y habían sido atravesadas por las
balas. Sobre las 11:30 horas el fuego español seguía produciendo bajas en
las tropas francesas, entre ellas el General Gobert que recibió un balazo en la
cabeza y fue sustituido por Dufour.
A primeras horas de la tarde, sobre las 14
horas, los restos de la maltrecha columna francesa huyen hacia Bailén, tras siete
horas de avance y combates incesantes en Mengíbar. Reding optó por ir al este y
se perdió de vista hacia Bailén en donde entró al día siguiente sin encontrar
resistencia alguna. Aquella noche los soldados alojados en Casa Palacio de
Reding se encomendaron a la Virgen del Carmen después de la acción de gracias. A
todos los combatientes de Mengíbar se les otorgó la Medalla o Cruz de Mengíbar
por el Rey Fernando VII el 18 de abril de 1816. En esta acción se
enfrentaron 2997 soldados franceses con 8 cañones contra 9622 soldados
españoles con 10 cañones. 
El General Gobert nació en la isla de Guadalupe
el 1 de junio de 1760 y murió en Guarromán el 16 de julio de 1808. Realizó sus
estudios en la escuela de Ingenieros Militares de Meziéres, allí obtuvo el
grado de lugarteniente en 1780. Fue adscrito a l’Armée du Nord durante el
periodo de la Revolución. Tuvo una vida militar intensa y movida. En 1793 fue
nombrado general de brigada, pero ese mismo año cesó en sus funciones, fue
arrestado y conducido a la prisión militar de Vabbaye en París. A los pocos
días fue puesto en libertad y se reintegró como jefe de batallón de ingenieros,
destacado en Brest. De nuevo fue destituido en el 1795 por el Comité de Salud
Pública, pero fue rehabilitado por el Directorio al año siguiente. Alcanzó de
nuevo el grado de general de brigada en 1799. En 1800 fue herido de poca
consideración y comienza su colaboración con el general Dupont como jefe de su
estado mayor en 1’Armée d’Italie.
Gobert era amigo del
general Dupont, habiendo servido bajo sus órdenes en la Toscana, y
durante su estancia en España había solicitado el traslado de su división desde
el cuerpo de ejército del general Moncey al de Dupont. El 24 de junio de 1808
llega a Madrid, desde donde parte para auxiliar a Dupont, que estaba en
Andalucía desde comienzos de junio. Salió de Madrid el 2 de julio, al mando de
una división, para reunirse con Dupont en Jaén. Pasó por Manzanares el 8
de julio. Tras derrotar a los insurgentes que le habían atacado
en Sierra Morena, Gobert y el general Lefranc cruzaron por la Puerta del
Rey, en el desfiladero de Despeñaperros, dejando allí un batallón para asegurar
el paso del puerto, llegando a Bailén con solo una brigada, al
haber tenido que dejar más destacamentos por el camino para asegurar la ruta a
Madrid. El 12 pasa por Guarromán.
Desde allí partió para Mengíbar, en donde fue herido por una bala en la cabeza.
El general Jacobo Gobert es
trasladado por sus tropas a Guarromán y muere en casa del cura párroco la noche
del sábado 16 de julio de 1808, festividad de la Virgen del Carmen, después de
haber sido herido en el Cerro de la Harina, próximo a Mengibar. Su tumba se encuentra en Guarromán. El original de la partida de
defunción del General Gobert se encuentra en el libro 3º de Sepelios, folio 72,
del Archivo Parroquial de Guarromán, cuya transcripción literal, además de una
copia fotográfica de la misma, reproduzco:
«En el día diez y siete del mes de Julio, año de mil ochocientos y
ocho, yo el Br. Dn. Josef Manuel Guerrero, Cura Párroco de esta Yglesia de
Guarromán sepulté en su cementerio al Cadaber de M. Jacobo Gobert, General de
División de los Coraceros franceses, que murió la noche antes en mi casa de
resultas de la batalla de Bailén, donde recibió un Balazo por cima de la
frente, y cayó soporado, y así murió. De que doy feBr. Josef Manuel Guerrero»
(Sic)

El párroco, el
bachiller don José Manuel Guerrero, estando las Nuevas Poblaciones tomadas por
el ejército francés (se estima que en los días previos a la batalla se
encontraba concentrado en esta real población, que albergaba normalmente algo
menos de seiscientos vecinos, un contingente de más de diez mil soldados
franceses con todos sus pertrechos) no asentó al ilustre difunto en el libro
correspondiente hasta que no se supo el desenlace de tanto movimiento bélico. Ello
hizo posible que, según la partida en cuestión, reproducida unos párrafos
anteriores, el general Gobert muriera paradójicamente en una batalla en la que
no pudo participar, sencillamente porque tuvo lugar tres días después de que
muriera; los mismos días que el párroco se anticipó a darle nombre por escrito
para los anales de la Historia. Gobert fue
sepultado en los nichos que en el cementerio de Guarromán, como hace constar el
párroco en la partida, había entonces para enterrar a los difuntos de mayor
prestancia social, eclesiástica y militar, situados junto a los muros
posteriores del templo. En el año 1950 se terminó de edificar una sacristía
nueva, estando ésta a nivel del suelo del altar, para lo cual en la
construcción se aprovechó la elevación que facilitaban los ya citados nichos,
entre el que se encontraba el del general Gobert, cuyo esqueleto pudieron ver
en su ataúd, con su sable y sus descoloridos entorchados, los albañiles que
hicieron las obras, y algunos monaguillos curiosos.

A
pesar de esto, el general Gobert posee una monumental sepultura en la sección
de mariscales del cementerio parisino de Pere-La Chaise, obra del escultor
David d’Angers, compuesta por una figura ecuestre y cuatro bajorrelieves de
mármol en los que se escenifican algunas de sus gestas. Fue adquirida por la
Academia Francesa el 10 de octubre de 1837 y el 18 de julio de 1845 su corazón fue depositado en la tumba en presencia de los
académicos franceses Pingnard, Choquet y Achille Lecrerc. Su nombre está inscrito en el lado oeste del Arco del Triunfo de
l’Etoile. En la biografía que sobre Gobert publicó en Paris
C. Mulliè en 1850, bajo el título general de Biographie des Célébrités Militaires.
Se cuenta que su corazón se introdujo en su sepultura bien pudo ser algún
efecto personal, o, en todo caso, algunas de las vendas manchadas con su sangre
que se les hicieran llegar por el estado mayor francés a sus familiares desde
Guarromán. Sea como fuere, el general Gobert posee dos tumbas, la de Guarromán,
donde está, y la de París, donde no está, pues los restos de Jacobo Gobert se
encuentran a dos metros bajo el suelo de la sacristía de la Iglesia Parroquial
de Guarromán. Un corazón
viajero que, según su biógrafo, anduvo rodando por esos mundos cerca de
cuarenta años, hasta encontrar un descanso eterno cargado de leyenda.

El artista José María Casado del
Alisal, pintó en 1864 una recreación totalmente ficticia y alegórica de la
Rendición de Bailén, que se encuentra en el Museo del Prado en la que hizo
aparecer, supuestamente, al general de coraceros Jacobo Gobert con un uniforme
español, el brazo en cabestrillo y la cabeza vendada. Este cuadro ha sido la
imagen de las etiquetas del vino más popular elaborado en Bailén, conocido por
sus gentes como el “vino del aporreao” por la condición de herido de guerra en
la que pretendidamente aparece Gobert.
Otra historia es el asunto, a modo de
leyenda urbana, de la calavera de Gobert rodando de casa en casa, y guardada
por algún tiempo debajo de la cama de un patriota vengador que se hizo con ella
a modo de trofeo. Cuando en 1950 se abrieron los nichos de la iglesia de
Guarromán no hay constancia de que nadie haya contado entonces y después nada del
esqueleto de un militar sin cabeza, al que hizo referencia Federico Ramírez
García (1850-1929), historiador de Linares, sin precisar nombres de personas ni
de lugares.Sin duda, los restos en cuestión apuntan
a que son del general de coraceros M. Jacobo Gobert, hoy.
Fuente: José María Suárez Gallego. Jacobo
Gobert un General Francés en Guarromán.
Carta
original del General Gobert al Duque de Rovigo gentileza de D. Adriano Almagro