domingo, 14 de marzo de 2021

CARLOS IV, EL REY QUE ENTREGÓ ESPAÑA A NAPOLEÓN

El 19 de enero de 1819 murió Carlos IV, rey de España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Hijo y sucesor de Carlos III y de María Amalia de Sajonia.

Accedió al trono poco antes del estallido de la Revolución francesa, delegó los asuntos del gobierno en manos de su valido, Manuel Godoy.

Las primeras decisiones de Carlos IV mantuvieron la línea de reformas ilustradas impulsadas por su padre (Carlos III), pero el estallido de la Revolución francesa en 1789 cambió radicalmente la política española. El aislamiento pareció ser la receta para evitar la propagación de las revueltas a España, y finalmente se puso fin a los proyectos reformistas del reinado anterior y se sustituyeron por el conservadurismo. La relación con su hijo, el príncipe de Asturias y futuro Fernando VII también fue especialmente difícil. Las prisas de este por acceder al trono aprovechando los descontentos de parte de la corte desencadenaron el motín de Aranjuez los días. 17 y 18 de marzo de 1808. 

Lo que empezó siendo una conspiración de Fernando VII para echar del trono a su padre Carlos IV, acabó siendo el llamado Motín de Aranjuez. Una multitud preparada por el Conde de Montijo quería levantarse contra el rey y su valido Godoy. La guardia real y los nobles de los señoríos cercanos también estaban enterados de la maniobra del Conde y no hizo falta mucho para encender la chispa contra el rey y sobre todo contra su valido, Godoy. Una muchedumbre saqueó por su cuenta la residencia de Godoy y este se tuvo que esconder en una buhardilla enrollado en una alfombra. Cuando la sed le obligó a salir de su escondite, el rey había abdicado a favor de su hijo y Godoy es detenido. La anarquía se apodera de Madrid hasta el día 21, en que el nuevo rey, Fernando VII, emite un bando. Ese mismo día las tropas francesas se apoderan del castillo de San Fernando de Figueras. Finalmente Carlos IV, enfermo y desanimado, abdicó en su hijo Fernando VII ante el cariz de los acontecimientos.

Napoleón, receloso ante el cambio de monarca, convocó a la familia real española a un encuentro en la localidad francesa de Bayona. Carlos IV y María Luisa de Parma partieron hacia Francia, y allí Napoleón animó a Carlos a que exigiese a Fernando la devolución de la corona y fue el árbitro en la disputa que durante varios días sostuvieron padre e hijo. Fernando VII, bajo la presión del emperador y de sus padres, devolvió la Corona a Carlos IV el día 6 de mayo, sin saber que el día antes Carlos IV había pactado la cesión de sus derechos a la corona en favor de Napoleón, quien finalmente designó como nuevo rey de España a su hermano José.

 Napoleón dispuso el traslado de Carlos al palacio de Compiègne, a 80 km al norte de París. Nunca regresó a España. Al poco tiempo, el rey solicitó poder establecerse en Niza, el emperador acepta el traslado, aclarando que el mismo se produce «por propia cuenta del rey», incumpliendo las promesas de compensaciones económicas hechas al monarca. No encontraron los reyes españoles acomodo en Niza, y agobiados por las deudas, se establecen en Marsella. Pero no pasará mucho tiempo hasta que Napoleón mande a Carlos, su esposa y su corte, al palacio Borghese de Roma, en donde se instalarán en el verano de 1812.

Al caer Napoleón en 1814, Carlos y María Luisa se trasladan al palacio Barberini, también en Roma, donde permanecerán casi cuatro años viviendo de la pensión que les enviaba su hijo Fernando, quien ya repuesto en el trono de España, negó a sus padres el retorno. Carlos viajó a Nápoles para visitar a su hermano Fernando I de las Dos Sicilias y encontrar alivio a la gota que le atormentaba, dejando en Roma a su esposa postrada en la cama con las dos piernas rotas y un estado de salud extremadamente deteriorado. Tras haber recibido la extremaunción el uno de enero de 1819, muere al día siguiente María Luisa de Parma.

Cuando Carlos, informado del fallecimiento de su esposa, se disponía a volver a Roma el 13 de enero, se vio acometido por un ataque de gota con fiebre del que no se recuperaría, muriendo apenas seis días después, el 19 de enero de 1819. Sus restos descansan hoy en el Panteón de los Reyes del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
 
FUENTES :
  •  Retrato de Carlos IV / Francisco de Goya y Lucientes/ Real Academia de Historia.
  •  España en la corte de Carlos IV (Egidio López) / Wikipedia.
  •       REYES de ESPAÑA @reyesdeespana



 

 

lunes, 8 de marzo de 2021

EN RECUERDO DEL HOMENAJE A MARÍA BELLIDO Y LA MUJER BAILENENSE EN 2020

Tal día como hoy, 8 de marzo de 2020 celebrábamos el 211 aniversario del fallecimiento de nuestra heroína local María Bellido.Un año más autoridades, recreadores y vecinos de la ciudad de Bailén  celebramos un emotivo acto en su memoria. Este año la pandemia que padecemos no ha hecho posible realizar el acto del 212 aniversario en la Glorieta Virgen de Zocueca, pero no por eso vamos a dejar de recordarlo en nuestro blog. Esperemos que el próximo año, lo podamos realizar.

María Bellido es el prototipo de la mujer española de la época, la cual se consideró como un elemento esencial de la Guerra y revolución de España. Ella simboliza la absoluta integración del pueblo en una campaña cuya primera consecuencia ha de ser la desaparición de las hasta entonces rígidas líneas que delimitaban las clases sociales de la época. La decidida implicación de la mujer en la guerra será además una excelente arma psicológica indispensable para suscitar adhesiones o incorporar adeptos a la causa.

A medida que avanzó el siglo XIX cada pueblo busca afanosamente en la memoria colectiva el nombre de mujer que despreciando los convencionalismos de su tiempo da un paso al frente para combatir al francés y estas mujeres se van a conocer con el sobrenombre de heroínas.

En la batalla de Bailén la participación femenina no fue de interés táctico o combatiente, pero sí supuso en todo momento una adecuada inyección moral que en no pocas ocasiones vino a potenciar, muy oportunamente, los bríos de los soldados. El clima de exaltación patriótica que se vivió en el pueblo y el respaldo que ofrecía un ejército aparentemente tan poderoso como el de Castaños, disipó los temores y propició la incorporación de mujeres a la contienda, hecho que se ha simbolizado en la persona de María Bellido.

 

Su figura, popular y semianónima como la de todas las heroínas de aquella guerra memorable, tiene la aureola del mito y la leyenda. La escasez de datos que sobre ella existen la han convertido en un personaje mítico y legendario, que compendia admirablemente la colaboración que la ciudad de Bailén prestó a la batalla librada a sus puertas.

La figura de nuestra heroína popular María Bellido se ha convertido en auténtico símbolo de la participación popular, y femenina, en la memorable jornada que el 19 de julio de 1808 tuvo como escenario los resecos campos de Bailén.

 

Como presidente y en nombre de la asociación quiero agradecer al grupo de teatro La Alacena,  a la Asociación Cultural Contratiempos y a la Orquesta del Conservatorio su inestimable colaboración, así como también dar las gracias  al Excmo. Ayuntamiento por la organización.