El pasado viernes, 18 de
noviembre, en una soleada mañana se celebraba en la explanada Cervantes de la
base de Cerro Muriano el acto conmemorativo de la concesión, a los dos primeros
Batallones del RAC Córdoba 10 de la Cruz de San Fernando, luciendo la
correspondiente corbata en la Bandera del Regimiento. Los actos se iniciaron a
las 12:30 de la tarde presididos por el Ilmo. Sr. Coronel Jefe del RAC D.
Rafael Colomer Martínez del Peral. El Sr. Coronel pasó revista a la unidad que
formaba en la explanada y después de dar la bienvenida a los asistentes, se
inició el acto. Quisiera agradecer con
estas líneas, en mi nombre y en el de mis compañeros, la amable invitación que el Jefe del
Regimiento, el Coronel Colomer, hizo a los Soldados Honoríficos del mismo.
Esta unidad, heredera de uno de uno de
los famosos tercios, cumple este año el 450 aniversario de su fundación. Fue su
fundador el Maestre De Campo D. Lope de Figueroa en 1566 y alcanzó su fama,
como los demás tercios de la época, por su resistencia en el campo de batalla.
Todos ellos, formaron la élite militar imprescindible para los gobernantes del
naciente Imperio español. Su historial está jalonado de páginas que glosan sus
gestas y que dejaron una profunda huella en España.
El regimiento participó activamente en
las Guerras Carlistas durante la primera mitad del siglo XIX, derramando su sangre en los campos de
Muesa, Muro, Mendigorría, Lecumberri, Villarreal, Vitoria. En Villarrobledo el
Regimiento, encuadrado en el ejército isabelino, se cubre de gloria y el 1º y
2º Batallón fueron recompensados con la Corbata de la Orden de San Fernando,
por esta acción que tuvo lugar el 20 de septiembre de 1836 durante la primera
Guerra Carlista. Así se forjaron los
versos de su himno: Al noble grito de
¡Viva España! lucha el soldado con fiera saña. Laurel y gloria cubren tus sienes.
La acción de
Villarrobledo donde el Regimiento alcanzó sus laureles, sucedió de la siguiente
manera. Las tropas del general carlista Miguel Gómez Damas se vieron reforzadas
el día 12 de septiembre en Utiel con las del General Cabrera que había llegado
con bastante premura desde Tarragona, con intención de operar unidas en las
inmediaciones de Madrid, atacando esta ciudad si era propicia la ocasión. La
tropa carlista, para disimular su intención, se dirigió a Albacete y ocupó esta
ciudad, pero enterado de que su perseguidor, Isidro de Alaix Fábregas, quien
estaba al mando del ejército Isabelino, había recibido como refuerzo a la
caballería de húsares de Diego de León, se dirigió a Villarrobledo, a donde
llegó el día 19.
Sin ser apercibido por
el General Gómez, Isidro de Alaix se acercó a las cercanías de esta localidad a
las dos de la madrugada del día 20, organizó sus tropas, las arengó y al
amanecer atacó al enemigo acuartelado, lo desalojó del pueblo tras un duro
enfrentamiento en las calles y salió tras él cuando se retiraba en dirección a la población conquense de Mota del Cuervo.
Mas los carlistas se revolvieron en el paraje llamado Vega
de San Cristóbal, contiguo a la Ermita del mismo nombre, y situado
inmediatamente al sur y extramuros de esta localidad e hicieron frente a los
isabelinos, obligándoles a retroceder hacia el pueblo pero al intervenir Diego
de León con sus húsares, emprendieron de nuevo una desordenada retirada. Pero
no fueron perseguidos de inmediato por Isidro de Alaix ya que pese a las bajas
sufridas por el General Carlista Gómez, el jefe isabelino consideró que sus
tropas no eran suficientes para enfrentarse de inmediato con el enemigo. El
jefe carlista marchó a Osa de Montiel, obligado
por el desastre sufrido en Villarrobledo y desistió de su intención de marchar
hacia Madrid.
La batalla constituyó el
mayor revés que sufrió el carlista Miguel Gómez en su expedición, pues a las
enormes bajas hay que sumar la pérdida casi completa de su caballería, 2.000
fusiles y bastante munición. No
se registraron bajas civiles, a pesar de que las murallas que por entonces aún
tenía la ciudad se vieron seriamente afectadas. Con esta acción, por el
contrario, Isidro de Alaix alcanzó el generalato y fue nombrado Vizconde de
Villarrobledo,
Miguel Ángel Alonso Roa.
Soldado honorífico del RAC Córdoba 10.
Círculo de Amigos de la BRIMZ Guzmán el Bueno
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