viernes, 19 de junio de 2020

EL CAMINO DE DUPONT HASTA LA DERROTA EN BAILÉN. FASE IV (1º PARTE)


 LA ACCIÓN DE ARJONILLA. CAPITÁN JOSÉ DE SANMARTÍN
El día 23 de Junio de 1808 apenas a las tres de la madrugada, el Cuerpo Volante del Coronel Mourgeon, que se componía de unos dos mil hombres se puso en marcha para ocupar los puestos avanzados de Arjonilla. No habían avanzado ni tres cuartos de legua (4 Km. aprox.) por el camino del arrecife, cuando el Capitán José de Sanmartín, Comandante de la columna de Vanguardia, comunicó al Teniente Coronel  Mourgeon que se habían encontrado con una compañía enemiga de Dragones franceses, que al parecer estaban realizando una misión de reconocimiento en territorio arjonillero.
San Martín solicitó a Mourgeon cuál era la orden a efectuar. El Teniente Coronel Mourgeon, ordenó atacar al enemigo, a lo que San Martín respondió con rapidez, pues el enemigo se había replegado. San Martín corrió por la trocha, siguiendo el consejo de su guía, ya que si los franceses continuaban la marcha por el camino del arrecife le atajarían, más adelante. San Martín iba seguido de la Partida de Campomayor (unidad a pie) a cuyo cargo se encontraba el Subteniente D. Cayetano Miranda, además de la Caballería de Húsares de Olivenza y Borbón, que contaba con veintiún jinetes. Las tropas españolas continuaron la persecución del enemigo a toda velocidad hasta adentrarse en una Casa de Postas, situada en el paraje de Santa Cecilia. Allí se encontraron a los Dragones franceses formados para la batalla, esperando sin duda que los españoles no los atacarían. Para sorpresa de los españoles, San Martín ordenó el ataque a sus hombres. Comenzó la refriega y en el trasiego del combate, San Martín pudo perder la vida de no ser por el soldado Juan de Dios, húsar de Olivencia que le salvó la vida. Le ofreció su caballo y ayudó a San Martín a montarse sobre su cabalgadura, por lo que pudo rearmarse de nuevo para la batalla. El ejército español continuó con el ataque con una asombrosa rapidez y habilidad que desorganizó la formación francesa haciéndolos huir con tal pánico que hasta arrojaban los morriones, dejándolos atrás. 
 Los españoles al ver que el enemigo huía, corrieron tras ellos con el propósito de alcanzarlos, pero San Martín escuchó que las cornetas del ejército español tocaban la retirada, por lo que haciendo gala de su subordinación, obedeció retirándose rápidamente. El Teniente Coronel Mourgeon ordenó la retirada al ver que, a lo lejos, bajaban al campo de batalla una guardia enemiga compuesta al menos por cien jinetes, por lo que ordenó al Teniente de Caballería del Príncipe, Don Carlos Lanzarote, que con veinte caballos sostuviera a la compañía de San Martín por el camino del Arrecife, mientras se retiraban. A la vez, el propio Teniente Coronel Mourgeon se adelantó avanzando por la derecha con el Escuadrón de Dragones de la Reyna, a cuyo mando se encontraba su Capitán Don Joseph de Torres. El resto de la Columna del ejército español, quedó al mando del Teniente Coronel y Comandante  de la Compañía de Cazadores de Guardias Walonas, Don Dionisio Bouligni, cuya misión fue tomar posición y proteger el convoy que contenía el equipo y la munición.
FUENTE: 
http://arjonillapatrimoniohistorico.blogspot.com/2017/09/la-escultura-al-general-san-martin-una.html
 
MOVIMIENTOS PREVIOS Y ACCIONES PRELIMINARES A LA BATALLA DE BAILÉN
A)     LOS VISOS DE ANDÚJAR (15 DE JULIO)
 
El día 13 de Julio, el general en jefe rompió un vivo cañoneo desde sus posiciones, demostrando una actitud amenazadora; Murgeon pasó el Guadalquivir por el puente de Marmolejo para molestar a los franceses de Andújar por el flanco, retirándose después al Peñascal de Morales.
El 15 de julio al amanecer se presenta Castaños, con la 3ª división y la de Reserva frente a los Visos de Andújar, que fueron ocupados rápidamente, desalojando a las avanzadillas francesas. Estos dos pequeños cerros constituían una posición dominante sobre Andújar, desplegándose en ellos alguna tropa y abundante artillería, que contestó al fuego de la francesa de forma eficaz y al tener más alcance la obligó a retirarse hacia la ciudad. La presencia de Castaños, con fuerzas considerables, ante Andújar, da pie a pensar al general Dupont y su estado mayor, que el ataque principal se producirá en dicho lugar. Tras los primeros disparos de cañón, el general francés remite carta al duque de Rovigo confirmándole tal hipótesis.
El parte de Dupont contiene varios interrogantes, que son en cierto modo la clave de la batalla. Inicialmente expone que cree seguro que el ataque principal se efectuará en Andújar, pero al mismo tiempo indica que fuerzas bastante considerables, ya que habla de 3.000 y 6.000 hombres en dos contingentes, hacen presagiar que una fuerza de entidad, superior a división, se encuentra por la zona al sur de Bailén. ¿Por qué no llegó a tomar en serio esa amenaza? ¿Por qué tras rechazar esos intentos de paso del Guadalquivir, no mantuvo una vigilancia sobre la dirección de marcha de esas fuerzas?
 
B) LA ACCIÓN DE VILLANUEVA (15 DE JULIO)

La 2ª división, en cumplimiento de la misión asignada, había efectuado la marcha de flanco a continuación de la 1º (Réding), tomando posiciones el día 14 de julio a la altura de Villanueva, para atravesar el río Guadalquivir y efectuar, de forma coordinada, con la 1ª, la acción envolvente sobre las posiciones francesas de Andújar.
Pero tal como vimos, el movimiento no había pasado desapercibido por Dupont, que aunque considerando que la acción principal se dará en Andújar, destaca a la 4ª Legión (brigada Chabert de la 1ª división del general Barbou) para que efectúe un reconocimiento armado en la zona y evalúe los efectivos en presencia.
Coupigny se encontraba en los altos de la actual Higuera de Arjona, denominada en aquella época Higuereta (Yguereta en determinados planos), observando los movimientos que realizaba el enemigo en la orilla norte del río, principalmente los correspondientes a la división Vedel, y preparándose para actuar de forma coordinada con Réding, cuando en la madrugada del día 15 recibe la información de que el enemigo se encontraba atravesando el río por Villanueva (4ª Legión).
Los imperiales, apoyados por un corto número de caballos, tenía la misión de efectuar un reconocimiento armado, consistente en conocer la fortaleza del enemigo que se encontraba enfrente, obtenida la información, retrocederían, antes de empeñarse en combate, aunque causando el máximo daño posible.
Coupigny ordena al brigadier Grimarest, que con algunas tropas ligeras de infantería y destacamentos de caballería, obligara a los franceses a rebasar de nuevo el río. Los franceses firmemente asentados en las proximidades de la ermita, reciben a los españoles con una descarga cerrada que les provoca sensibles bajas y les hace retroceder. Desde las alturas comprueba la situación el marqués de Coupigny, que sin pérdida de tiempo forma a los regimientos de caballería Borbón y España, y acompañado de tres piezas de artillería se lanza en apoyo de las maltrechas tropas de Grimarest. La 4ª Legión resiste y prepara al mismo tiempo su repliegue . Las tropas españolas rebasan también el río pisándole los talones, incluso toman algunos prisioneros y parte de los bagajes y equipajes de la columna francesa. Tras la retirada enemiga, Coupigny vuelve a sus posiciones iniciales, acolado a la izquierda de la división de Réding.
 
Desde La Higuereta, el general D. Antoine Mallet (marqués de Coupigny) teniendo noticias de la ocupación de Villanueva por dos batallones de infantería francesa  que  amenazaban  las  líneas  españolas,  se  lanzó  con  su  división  hacia Villanueva. En un primer momento los batallones ligeros españoles fueron rechazados cerca de la ermita de Santa Ana por la infantería francesa. El propio general español inició un segundo ataque apoyado por el Rgto. Caballería de línea Borbón. Esta vez si que consiguieron la retirada francesa que a tenor de los resultados llegó a ser más una desbandada que una retirada. Los franceses cruzaron  el  río  Guadalquivir  como  pudieron  y  algunos  de  ellos  murieron ahogados. Fueron perseguidos por la caballería española que finalmente regresó a su posición inicial en Villanueva. No obstante en estas acciones los franceses sufrieron alrededor de doscientas bajas. Coupigny debía haber continuado hacia Bailén cumpliendo órdenes pero la amenaza de la división de refuerzo “Vedel” circulando  por  aquella  zona  forzó  a  la  cautela  al  general  español.  Todo  esto ocurría el  día 15 de julio.

 C)     EL COMBATE DE MENGÍBAR (16 DE JULIO)
Ese mismo día 15, en Mengíbar, Reding se ve sorprendido con la aparición de la división Vedel que acudía inesperadamente en apoyo de Ligier-Belier. Con un gran sentido estratégico no despliega la totalidad de su división. Vedel infravalora la fuerza española y prosigue su camino hacia Andújar cumpliendo órdenes de Dupont dejando algunas tropas a Ligier-Belier. Ese mismo día el gral. Castaños observa  estupefacto  como  es  la  división  francesa  de  refuerzo    la  que  llega  a Andújar en lugar de las 2 divisiones españoles.
Apresurado por las órdenes provenientes de Arjonilla, Reding inicia el día 16 su marcha hacia Bailén pisándole los talones a los franceses de Ligier-Belier que se retiraban esperando la ayuda de la brigada Gobert proveniente de Bailén. En ese día se produjeron diversos combates en el camino desde Mengibar a Bailén. Los franceses ejecutaron una escalonada y ordenada retirada que obligó a la división Reding, que ya había cruzado el Guadalquivir, a librar sucesivos combates desde posiciones poco aventajadas. Nueve mil españoles contra tres mil franceses. El calor ya comenzaba a ser sofocante a ambos lados del río Guadiel. En esta acción de Mengibar hay que destacar la alocada carga de unidades de caballería española, concretamente los escuadrones de lanceros (garrochistas) los cazadores de  Olivenza  y  los  dragones  de  Numancia que llevados por el ímpetu de unos primeros momentos favorables se adentraron demasiado en campo enemigo y fueron rechazados enérgicamente por la temida y desconocida hasta el momento caballería pesada francesa, los coraceros. Estos arrollaron a los jinetes españoles que tuvieron que volver grupas a toda prisa. Finalmente los coraceros ( 400 jinetes del provisional de coraceros de la brigada Gobert al mando del mayor Christopher) fueron rechazados por la infantería española (las compañías de granaderos del Rgto. de línea La Reina), sufriendo los franceses considerables bajas.

 En los combates de Mengíbar encuentra la muerte el capitán Cherif, de los lanceros españoles. Se siguen produciendo combates a lo largo de la mañana y los coraceros tuvieron que volver a emplearse a fondo. En esta acción de Mengíbar fue herido de muerte el general francés Gobert, pasando la brigada francesa al mando del gral. Dafour. Finalmente, ya cerca de Bailén, Reding decidió desistir y volver hacia Mengíbar, y los franceses llegaron a Bailén. Reding comunica oficialmente a su superior que debido al intenso calor y agotamiento de su división se repliega de nuevo a Mengíbar. Mucho se ha criticado a Reding el no haber seguido hasta Bailén pero lo cierto es que de haber sido así se hubiera  encontrado en Bailén con su división agotada frente al mismo enemigo y sorprendido en retaguardia por la potente división Vedel que volvía de Andújar. Hubiera sido el final. El caso es que por unos motivos u otros el gral. Reding tomó la decisión acertada.

viernes, 12 de junio de 2020

EL CAMINO DE DUPONT HASTA LA DERROTA EN BAILÉN. 3ª FASE


·         3ª Fase (18 de junio al 14 de julio)
·         La apreciación que Dupont hizo del alcance de la sublevación española era tal que el mismo día de su entrada en Córdoba solicitó al general Belliard que la División Vedel bajase a reforzarle a Sevilla y que su tercera división del general Frère se desplegase entre Córdoba y Granada, todo ello para hacer frente a las fuertes tropas rebeldes que suponía enfrente suya.
·         En efecto, el general Castaños estaba organizando el Ejército de Andalucía desde el 9 de junio a raíz de la derrota de Alcolea, convirtiendo los alrededores de Utrera en un inmenso campo de instrucción. El día 26 de junio la Junta de Sevilla pasó revista a las tropas. Castaños partió con su ejército en dirección a Córdoba y Écija a los pocos días, avanzando despacio para completar la instrucción de sus tropas. El día 11 de julio se reunió con las fuerzas del Reino de Granada en la localidad de Porcuna, con lo que las tropas españolas sumaron unos 29.300 hombres y 28 piezas de artillería. En esa misma localidad se decidió el plan a seguir. 

 ·         En líneas generales el plan del general Castaños (conocido como el plan de Porcuna) consistía en cruzar el rio Guadalquivir entre Mengíbar y Villanueva de la Reina con la 1ª y 2ª divisiones al mando del mariscal de campo Reding y del marqués de Coupigny respectivamente, reorganizar sus tropas en Bailén y avanzar hacia Andújar para atacar al enemigo por la espalda. Mientras tanto, el propio Castaños fijaría a Dupont en Andújar con su 3ª División al mando del general Jones y la reserva del general Lapeña para hacer creer al francés que el ataque principal vendría desde su frente. Era un plan muy arriesgado e imprudente, pues se basaba en un conocimiento incierto del enemigo y exigía una marcha de unos 40 kilómetros paralelo al flanco izquierdo del ejército francés. El 13 de julio los españoles iniciaron los movimientos para llevar a cabo el plan. 

 En efecto; el general Castaños desconocía la existencia de las dos divisiones francesas de refuerzo al general Dupont. La División Vedel había salido de Toledo el 16 de junio hacia Andalucía, recogiendo en su camino los destacamentos de los generales Bourcier, Roize y Liger-Belair. El 26 de junio forzó el paso de Despeñaperros tras dos horas de combate, y el 29 de junio entró en Bailén. Allí recibió la orden de hacer una expedición de castigo hacia Jaén para la cual empleó la mitad de sus fuerzas.
Mientras tanto, el general Savary, alarmado por las noticias que recibía de las fuerzas francesas en Andalucía, había decidido reforzar las fuerzas de Dupont a pesar de las órdenes en contra del propio Emperador. Como la 3ª División de Dupont había partido hacia Valencia a las órdenes de Moncey, Savary envió a Dupont la División Gobert, 2ª de Moncey. Esta división partió hacia Andalucía el 2 de julio y llegó el 13 a Guarromán con tan solo 1.800 hombres después de haber dejado el resto en Manzanares y Santa Elena para asegurar el desfiladero de Despeñaperros.

 
Jaén en guerra. Verano de 1808
Después del saqueo del 20 y 21 de junio y retirados los franceses del general Basté enviados por Dupont, el mariscal Vedel que acudía en ayuda de Dupont entrando por Despeñaperros, envió al barón Cassagne con su brigada para recolectar víveres.
Se acercaron a Jaén a las 11 de la mañana del día 1 de julio de 1808. Según fuentes, entre 1500 y 2000 franceses con 500 caballos pertrechados con un obús y dos cañones. La ciudad, según Vedel desierta, estaba defendida por Narciso Muñiz, coronel de los reales ejércitos y tesorero del Reino de Jaén donde 200 paisanos bajo su mando que acudieron de toda la provincia, sobre todo de los Villares capitaneados por Pedro del Alcalde "hombre de todo aprecio por su acertado manejo de la escopeta", y por el capitán Mariano Lendínez con un batallón de 600 hombres del Regimiento de Voluntarios de Antequera. Salieron a su encuentro, los paisanos dispuestos en las Huertas de Poyo y el cerro de Fuente Almodóvar, mientras los Voluntarios de Antequera se situaron en línea a lo largo de la Llana del Castillo. 

 Lucharon según se cita hasta las 7 de la tarde. De Torredelcampo también acudió aquel día otro batallón de 600 hombres del regimiento de voluntarios de Granada mandados por los tenientes coroneles don Miguel de Aro y don Vicente Abelló que después de batirse durante cuatro horas terminaron por retirarse de nuevo a Torredelcampo. También se citan a 30 contrabandistas a caballo que defendieron los molinos próximos a la Puerta de Martos donde se enfrentaron con una partida de 80 franceses a caballo de los que mataron 12. Superiores en número, los franceses entraron aquel día en la ciudad retirándose los paisanos. Haciéndose fuertes, tomaron el castillo, y es de suponer, la torre de San Agustín que formaba parte de la alcaldía de la ciudad.. 
Pasada la noche, al día siguiente, (se cita a las 8 de la mañana del 2 de julio) se reanudaron los combates. Desde Torredelampo y procedentes de Arjona, aquel día acudieron los refuerzos de dos escuadrones de caballería al mando del coronel don Juan Joaquín Romero y el comandante Marqués de Campoverde.  Hicieron retroceder a los franceses hasta el arroyo de la Magdalena en las Huertas del Poyo donde éstos afincaron uno de sus cañones dificultando la acción de la caballería española, aunque inmovilizado gracias a la acción del fuego de los paisanos y el que les hacía desde San Lázaro, (cercano al actual parque de bomberos) el capitán de Voluntarios de Antequera, don Esteban de Robi. Para evitar ser cortado por el fuego de artillería francesa, Robi terminó por reunirse con su comandante, don Mariano Lendínez situado mas abajo en el cerro de los Lirios. Desde allí reunidos, junto a los paisanos, hicieron retroceder a los franceses. En esta acción se distinguieron, haciendo estragos entre la avanzada francesa, los tiradores de los Villares, entre ellos Pedro del Alcalde. 
 A la tarde, los escuadrones de caballería de regreso a Torredelcampo se encontraron con el coronel suizo Nazario Reding y un batallón de infantería del regimiento de suizos Reding nº 3, que también habían recibido la orden de marchar a Torredelcampo desde Porcuna, para auxiliar a Jaén. Al día siguiente 3 de julio regresaron a Jaén, ya en superioridad, las tropas atrincheradas en Torredelcampo. La infantería, y con ella la del suizo Nazario Reding con su batallón, salieron a las cuatro de la mañana por el camino de la sierra hacia Jaén llegando a las 6:15. Los dos escuadrones de caballería al mando del coronel Romero, con dos cañones y una compañía de zapadores, fueron por separado por el camino de rueda. Llegada la infantería por la sierra a la vista de los franceses, y estando la caballería aun a una legua, acometió ésta el castillo, previsiblemente junto a los voluntarios de Antequera y por sorpresa, sin esperar ordenes del coronel Romero. 



Tras recuperarlo, un soldado del regimiento suizo, el sargento mayor don Antonio Kayser quedo allí con 100 suizos del batallón mientras el tiroteo se prolongaba Entre las acciones del día 3, se cita la toma del segundo cañón francés que debió apostarse en la loma del rollo, frente a la Puerta Barrera, en cuyo lugar se cita la acción según la cual cayo el vecino de Jaén capitán de voluntarios, don Eneas Flecher, abatido alevosamente de un balazo por los franceses cuando valientemente se apoderó de él, según unas fuentes auxiliado por cuatro voluntarios y otras por los húsares de Granada.
Los franceses huyendo fueron perseguidos por la ciudad peleando en sus calles. De los combates de estos días, cita Cazaban los que tuvieron lugar entre los paisanos españoles fortificados en el Convento de San Agustín, ya de por si quemado en el primer saqueo, y los franceses fortificados tras ocupar el cuartel de la Torre de San Agustín. Según el catastro del ME, la ochavada Torre de San Agustín estaba frente a las casas que la Universidad de Priores tenia en la colación de San Bartolomé, que se situaban colindantes entre si y dando frente a la Administración de la Sal, la torre de san Agustín y la calle Accesoria de San Agustín (actual calle Carmelo Palomino Kayser). La calle de San Bartolomé en este tramo, llamada de la Administración de la Sal en la cual estaría la Torre de San Agustín, haría referencia al tramo de la calle san Bartolomé comprendido entre la calle Higueras e Isabel Méndez, antigua calle de Villalobos. Desde esta posición tan sobreelevada los franceses dominaron aquel sector de la ciudad y la parte del convento de San Agustín enfrentada a ellos donde estaban los españoles, el templo, situado en el lateral del convento junto a la plaza de San Agustín, y que a la postre fue la parte mas dañada. Por estos motivos y el paso del tiempo terminaría siendo demolido el 1 de febrero de 1923
 Reconociendo la gran pérdida que habían tenido, los franceses se retiraron a media noche retrocediendo a Mengíbar. Los franceses muertos que se enterraron pasaron de 200 y en Mengíbar según los partes de los pueblos vecinos solo quedaron 700 de los 1500 que invadieron Jaén. Entre las bajas francesas hubo un edecán de Cassagne y varios oficiales. Entre los españoles 34 muertos y  30 heridos
Para premiar los servicios de los que se distinguieron aquellos días, la Junta de Jaén decreto un escudo de honor que obtuvieron varios vecinos de la ciudad    
Al día siguiente 4 de julio entraba en Jaén el suizo Teodoro Reding, mariscal de campo de la infantería extranjera, gobernador de la plaza de Málaga y hermano del coronel Nazario Reding. El dia 6 de julio partía para dar la batalla que días después le daría fama y gloria, la batalla de Bailen. Don Antonio Kayser en 1812 llegó a ser coronel del ejercito español sustituyendo con su nombre como regimiento Kayser al de Reding. El fallecimiento de don Nazario Reding hizo que pasara a llamarse su antiguo regimiento de suizos, del Reding nº3, al regimiento de suizos Kayser nº 2.

El coronel Narciso Muñiz sobrevivió y solicito ser en septiembre de 1809 subinspector de las milicias honradas de los cuatro reinos de Andalucía.
No deja de ser notable la coincidencia del nombre del suizo Kayser, vinculado con aquellos episodios, con el nombre de una calle de Jaén en la actualidad cerca de la cual estuvo la Torre de San Agustín, la antigua accesoria de San Agustín, hoy la actual calle Carmelo Palomino Kayser.

ESCUDO DE HONOR AL VALOR Y LEALTAD JAÉN 1,2,3 JULIO 1808