martes, 3 de junio de 2014

BICENTENARIO DE LA TOMA DEL RASTRILLAR EN LAREDO

Laredo acogió del 9 al 11 de mayo la recreación de la Toma del Rastrillar, una de las últimas batallas de la Guerra de la Independencia, que propició la liberación de la villa de Laredo en 1814. La celebración del Bicentenario del Sitio y Recuperación de la Villa de Laredo en 1814 por los españoles incluyó un desfile de tropas españolas, francesas e italianas, con más de un centenar de recreadores, entre los que se encontraban miembros del Regto. Jaén de la Asociación Voluntarios de la Batalla de Bailén. También se realizaron combates  con fusiles y fuego de artillería.
En las escaramuzas se revivió el episodio en el que cayó mortalmente herido el joven brigadier general Diego del Barco mientras lideraba la ofensiva del ejército español.
Evitar el “Gibraltar” del norte
A finales de 1813 el joven brigadier coruñés Diego del Barco, protagonista de una meteórica carrera militar,  fue puesto al mando de los 9.000 soldados españoles que trataban de tomar las fortificadas villas de Laredo y Santoña. Las dos plazas eran ambicionadas por franceses y británicos, y se corría el peligro de que en las negociaciones de paz, ambas se perdieran para España, dando lugar así a un nuevo “Gibraltar”, en el norte. Fue por ello que el brigadier Diego del Barco, a pesar de que carecía de las fuerzas necesarias en artillería e ingenieros como para tomar a viva fuerza ambos emplazamientos, llevó a sus tropas a una furiosa y sangrienta ofensiva a fin de conseguir recobrarlas para España antes de que se hiciera la paz.  
Para dar ejemplo a sus hombres, el joven brigadier se puso a caballo al frente de las tropas en el ataque nocturno que en la noche del 21 de febrero de 1814 realizó su infantería sobre los fuertes de La Rochelle y La Soledad en la colina del Rastrillar que domina Laredo. Al poco de iniciado el sangriento ataque, un casco de granada le hirió de gravedad en una pierna. Le sustituyó su segundo, el coronel, y también coruñés, Juan José San Llorente. Evacuado a la cercana villa de Colindres, para consternación de todos y como solía pasar en la época, la herida se gangrenó y falleció el 26 de febrero de 2014, cuando la guerra ya estaba prácticamente acabada.